miércoles, junio 29, 2005

A otro ritmo

El día de ayer acompañe a mi domadora a entregar unos documento de corrección respecto de un libro que esta corrigiendo el estilo, fue por la Roma, el caso es que me di cuenta como la gente se mueve a diferentes frecuencias, ¿porque?, el cuate que esta haciendo lo del libro, es una persona que merece todo mi respeto y admiración, a pesar de que no esta haciendo nada del otro mundo, en este país esta haciendo algo realmente titánico, vivir por su cuenta.
En principio debo denunciar que la situación en el trabajo esta siendo francamente hostil, el fuego amigo se ha desatado, pero eso es harina de otro costal, lo que quiero resaltar de eso que ayer precisamente me dijeron una frase lapidaria que debería estar grabada con letras de oro en toda oficina burocrática de este país: "AGRADECE QUE TIENES TRABAJO, PORQUE AFUERA ESTA CABRON", pareciera que afuera es realmente una jungla la tierra donde viven monstruos que te devoran a la menor provocación sin que tu puedas evitarlo, que no vas a poder siquiera asomar la cabeza o una manita sin que te la devoren, y así pueden pasar cinco, diez, quince, o veinte años y allá afuera estará esperándote si es que te atreves a poner un pie fuera de la sacrosanta institución gubernamental en la que trabajas.
Con ello por su puesto dejas atrás expectativas, sueños, planes, metas, porque afuera esta cabron, claro que esta cabron, eso lo se, vivo de eso, pero es mas cabron quedarte aguantar tu miserable vida tras un escritorio, solo porque afuera esta cabron.
Así que recapitulando, me inspiro mucho el ir a las oficinas de este cuate que trabaja por su cuenta, porque en este país es casi imposible pensar en que una persona tenga la capacidad de ganarse la vida sin que este pegado a una chiche gubernamental o por su cuenta es como si tuviese en don de convertir el agua en vino, o el plomo en oro, así de difícil.

1 comentario:

Wendy dijo...

Sí, así es Nelson , andan a otro ritmo. Es todo un reto trabajar por cuenta propia, pero los resultados bien valen la pena