sábado, junio 11, 2005

Acuerdo en desacuerdo

3 de 3
Esta fuerte la lluvia verdad, se quejo en anciano mientras se quitaba el platico que lo cubría de pies a cabeza, ¿que hace en mi casa?- inocente pregunto el pálido Fausto, no te hagas, sabes que hago aquí, contesto el ancianito, mientras se sentaba en la silla de la cocina, Fausto trasudaba y no podía dejar de llevarse las manos a la cara.
¿No me invitas un café?, pregunto el octogenario, claro, si que grosero soy, pero si solo es un pobre anciano que busca cobijo de la lluvia, se repetía una y otra vez en su cabeza, sabes que no soy un anciano que busca abrigo de la lluvia, de echo yo soy la lluvia, contesto a los pensamientos el viejecillo, Fausto apretó con gran fuerza la jarra de agua caliente, como queriendo convertirse en ella, o converse que aquella escena era solo producto de un desvarió, y bien Fausto, estoy aquí por lo que me prometiste anoche.
Yo a usted no le he prometido nunca nada, señor, respondió mas temeroso que enojado Fausto, Por favor no querrás que Lilia vuelva a enfermar o si, Como sabe de Lilia, me ha estado espiando, no es necesario tu me llamaste, te ofreciste, es mas me suplicaste.
Para ese momento Fausto quería corre, esconderse de mínimo perder el sentido y despertar sabiendo que todo aquello hubiese sido un mal sueño.
Y bien espero tu propuesta, sin rodeos, sabes quien soy y saber aun porque estoy aquí, si me ves así, es porque así lo quiero, ya no es muy popular el atuendo, con cuernos y cola, explico el viejecillo. Esta bien, Acepto temeroso Fausto, que quiere mi alma, No, eso no me sirve, eso es viejo, para que voy a esperar 20, 30 y hasta cuarenta años, para tenerte a mi lado, antes la gente vivía poco, moría fácil, era rentable vamos, ahora con la medicina, la ciencia me restado mercado, y ya no es redituable comprometerse a plazos tan largos.
Entonces, pregunto Fausto, Tras dar un sorbo al café el viejecillo apunto, quiero que me sirvas no se diez, quince, veinte años, siempre, quien lo sabe, quiero, quiero que me promociones, quiero ser adorado, quiero ser amado, no lo creas en estos tiempo he ganado popularidad, con algunas filiales, has oído hablar seguramente de la Santa Muerte, La Niña Blanca, Malverde, en fin soy yo con otro sombrero, en fin para no quitarte mucho el sueño te diré que no todo es malo, te daré a cambio los medios para que crees un templo con la deidad que quieras, para quesea adorado, me ruegue me pidan, me supliquen así como tu, eso con el tiempo me ganara mas que sus almas su voluntad.
Pero Dios, Dios no dejara que eso pase, y la Virgen, y los Santos, asustado replico Fausto, vamos Fausto, Fausto, esbozando una sonrisa contesto octogenario, has visto a Dios, a la Virgen algún Santo, Pues no, pero ..... contesto Fausto, Pero me estas viendo a mi, eres testigo que yo y no Dios fue quien alivio a tu hija, que yo y no el hombre fue quien te socorrió, que yo , y ningún Santo, fue quien acudió en tu auxilio, así Dios, Dios ni siquiera yo se si sigue existiendo.
Nos vemos Fausto, se despidió el viejillo mientras se acercaba a la puerta, pronto sabrás de mi, sentencio y recuerda tú y la vida de tu hija son ahora míos, que no se te olvide.
Besitos.

2 comentarios:

Wendy dijo...

Oyeeeeee muy bueno, y lo mejor son los argumentos del viejo, son la neta. Muy bueno, quiero más.

Nina pollo dijo...

Wooorales!! Un Fausto de la nueva era!! Que buen relato, Nelsonillo.
Oye tengo una peticion. La segunda parte la posteaste con una letra mas grande y ese post me costo menos trabajo leerlo; ya estoy medio ceguetas y con la letra chiquita tengo que hacer mucho esfuerzo para leer. Si, ya se, ya debi haber mandado a hacer mis lentes pero se me han atravesado otras chucherias que comprar.
Saludos!