Tengo pocos recuerdos de mi infancia o bueno no pocos pero si pocos buenos, que quieren, mi madre siempre trabajo, desde que tengo uso de razón, y recuerdo que cuando era niño, me gustaba mucho la gelatina, pero de verdad mucho, cosa que a la fecha no ha cambiado gran cosa, agradecía y me encantaba que mi mama la preparara, nunca ha sido buena para hacer de comer se le quema hasta el agua, ese no fue su fuerte, por eso cuando preparaba gelatina se lo agradecía mucho, y me gustaba no se que fue primero, si mamá o el gusto por la gelatina, uno de esos días tendría como ocho años algo así, cuando preparaba gelatina era un domingo y yo le dije que me gustaba mucho que yo quisiera nadar en un mar de gelatina, mamá se río y me dijo que eso era imposible, porque la gelatina es pegajosa y muy espesa, mucho entonces que si yo me metiera a nadar en un mar de gelatina lo mas seguro es que me ahogaría al no poder respirar y no poder nadar, ni salir y por se pegajosa lo mas seguro es que me arrastraría mas y mas al fondo, por mas que yo nadase, a lo que el humilde enano respondió, pero soy bueno para nadar, eso no importa la gelatina se te pega y por mas bueno que seas no podrías deshacerte de ella.
Hoy veinte años después de esa tarde recuerdo ese día y puedo decir con certeza que la gelatina no es lo único que es pegajoso y te arrastra al fondo, la vida y sus problemas muy a menudo se parecen a la gelatina y por mas buen nadador que pueda ser solo alcanzo a decir, mamá siento que me ahogo.
Hoy veinte años después de esa tarde recuerdo ese día y puedo decir con certeza que la gelatina no es lo único que es pegajoso y te arrastra al fondo, la vida y sus problemas muy a menudo se parecen a la gelatina y por mas buen nadador que pueda ser solo alcanzo a decir, mamá siento que me ahogo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario