La siguiente es una carta encontrada en las trincheras de una batalla mas dentro de esta absurda guerra, un valiete nopalito, que dirige sus palabras a un amor ahora mas lejano pero tan presente como cuando fue escrita:
Era una dura batalla, las tropas al mando del Mayor Frezz, acorralaban al general Pantaleón en el cañón del cobre, ninguno se esperaba la emboscada, todavía resonaban los vidrios de las botellas que habían servido para la cena de la noche anterior, al partir el alba y con el canto del pollito, inmediatamente sonaron los primeros pescadazos, inmediatamente nos despertamos con los primeros gritos de dolor mi general Pantaleón salía de su tienda acomodándose la carrillera y fajándose los pantalones, todos formen filas los cactus al frente, nopales y tunas a la retaguardia, fueron las ultimas ordenes que pude escuchar, como soldado de primera no puede pensar mas nada, veía caer a los cactus uno a uno bañados en esencia de pescado y huesito de plátano, frió noviembre, si bien es cierto nosotros estamos mejor adaptados para soportar las altas temperaturas del verano, en invierno habíamos perdido mucho territorio.
Sin embargo las ordenes eran claras defender la posición cueste lo que cueste, no se su pueda volver a escribirte mi futuro es incierto, a mi lado veo pasar a los cactus heridos, rápidamente son trasladados, sus espinas aun pican, amor mío , mi tunita no se si aun podré verte, quisiera estar en mi lindo Estado de Hidalgo, tu viejito. XXX
Sin embargo las ordenes eran claras defender la posición cueste lo que cueste, no se su pueda volver a escribirte mi futuro es incierto, a mi lado veo pasar a los cactus heridos, rápidamente son trasladados, sus espinas aun pican, amor mío , mi tunita no se si aun podré verte, quisiera estar en mi lindo Estado de Hidalgo, tu viejito. XXX

1 comentario:
Jajaja muy chido, conmovedor al final ¿quién será tu tunita eh?
lo único que no entendí es si hablaba un nopal ¿o un pingüino?
creo que el primero ¿no?
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